Ya lo dice el refran Granada madura, tentación segura

El refrán dice: “granada madura, tentación segura”.

Desde los faraones del Antiguo Egipto hasta los colonizadores del Nuevo Mundo, pasando por los emperadores romanos, todos los pueblos fueron conscientes de las importantes propiedades que la granada posee para la salud, además de su dulce sabor y la belleza de su color rojo.

 

Aunque estamos ante un árbol universal, que se cultiva desde el Himalaya hasta las tierras del Nuevo Mundo, su lugar de origen hay que rastrearlo en Asia, en concreto en la antigua Persia, varios siglos antes de Cristo.

 

De Egipto a América. A través del comercio existente en la Antigüedad a ambos lados del Mar Rojo, este árbol y sus frutos llegaron a Egipto, tal como lo demuestran los restos de granadas fosilizados encontrados por los arqueólogos en numerosas tumbas egipcias, y que han sido fechados en 2.500 a. C.

 

Entre los egipcios la granada alcanzó gran importancia, hasta el punto de convertirse en uno de los frutos más apreciados por los faraones. Destaca ante todos ellos Ramsés IV, que llegó incluso a incluir representaciones de granadas en los frescos de sus habitaciones sepulcrales.

 

En tiempos bíblicos la granada fue empleada por los hebreos para preparar vinos y para teñir telas con su tono ocre y llegó a tener un carácter religioso al considerar que esta fruta tenía 613 granos que representaban los 613 preceptos de la Torá (los cinco libros de Moisés).

 

Por su parte, los fenicios, pueblo comerciante por antonomasia, extendieron la semilla del granado por gran parte del Mediterráneo y llegó a ser muy apreciada por griegos y romanos, para los que era símbolo del orden, riqueza y, sobre todo, fecundidad.

 

Ya en plena Edad Media, los árabes, amantes de las plantas de gran belleza, introdujeron el granado en España, desde donde fue llevado a América.

 

En Oriente, los cuentos de “Las mil y una noches” ya mencionan los sorbetes de granada y en la actualidad está fruta es considerada símbolo del amor, la fecundidad y la amistad, por la disposición de sus granos que recuerda a una unión estrecha y armoniosa.

 

Granado: Arbol frutal y decorativo. El granado es un árbol redondo, erguido, ramificado, con porte de tendencia llorosa, su corteza es rojiza y las hojas poseen un verde muy brillante, con flores de gran tamaño, de color rojo y blanco.

 

Por su parte, la granada está compuesta de una cáscara gruesa, lisa y brillante de tonalidades amarillas verdosas, y en su interior posee frutos de color rojo intenso, dispuestos en celdillas como un panal de abejas, con semillas en su interior.

 

La coloración que poseen los granos guarda una clara relación con el sol, pues a diferencia del resto de frutas de color, las granadas que están expuestas a él, tienen granos más blancos, mientras que las frutas situadas a la sombra poseen granos muy rojizos, lo que no tiene nada que ver con su madurez.

Aunque su uso principal es como árbol frutal, en muchas ocasiones es empleado en jardines como planta decorativa debido a la belleza de sus hojas y flores, y a que precisa pocos cuidados.

 

Existen tres grandes variedades de granado en los cinco continentes: el granado agrio, cuyas flores se emplean en ornamentación y no son aptas para el consumo; el granado de frutos sin pepitas, que se cultiva en Irán; y el granado común de frutos dulces, que es el que se ha extendido por todo el mundo gracias al sabor azucarado de sus frutos.

Investigaciones del Instituto Israelí de Tecnología de Haifa sugieren que tomar jugo, extracto o aceite de granada a largo plazo puede ayudar a postergar el proceso de envejecimiento y disminuir la posibilidad de sufrir enfermedades cardíacas e incluso cáncer, pues se trata de una fruta muy rica en potentes antioxidantes llamados flavonoides.

 

Junto a ello, la pulpa de la granada es astringente y depurativa, ayudando a limpiar nuestro organismo, a la vez que está indicada para personas que sufren diarrea.

 

Pero lo más llamativo es que durante años se ha dicho que esta rica y exótica fruta cuenta entre sus propiedades con la virtud de ser un estupendo estimulante sexual, por lo que se la puede considerar como un alimento afrodisiaco.

 

El zumo de la granada es rico en fósforo, potasio, magnesio, cloro, sodio, calcio y vitaminas A, B y C. Además, una cura prolongada con zumo de granadas modifica el estado de la sangre, desintoxicándola, a la vez que permite una regeneración de la misma y, por su riqueza en minerales, tiene una reconocida acción contra la anemia.

 

Pero no sólo el fruto del granado tiene propiedades terapeúticas, sino que todas sus partes poseen virtudes medicinales. Así, la corteza de la raíz contiene unos alcaloides agrupados genéricamente bajo el nombre de “Peletierinas””, que le confieren un gran poder contra las lombrices intestinales, sobre todo contra los áscaris.

 

Y finalmente sólo queda hablar de la flor, que comparte las propiedades astringentes de las otras partes del árbol. Suelen preferirse las flores del granado “macho”, que son aquellas que caen el suelo sin haber dado fruto. La infusión de estas flores se utiliza contra la expectoración de sangre, las diarreas y las úlceras intestinales.

 

Además de su consumo en fresco, y de su utilización para elaborar la granadina, la granada cada vez tiene más aplicaciones en la cocina en ensaladas, guarniciones de carnes y pescados, confituras, mermeladas, zumos…Según los entendidos, el jarabe de granada es perfecto para la salsa de los asados.

En las Alpujarras de Granada (Andalucía, España) los granos de esta fruta suelen comerse servidos sobre hojas de lechuga.

En los países árabes se elaboran unas tortas de mazapán con abundante recubrimiento de estos granos, que también utilizan para relleno en algunos guisos.

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